- CXXXVI - A don Felipe el Piadoso En esa candidez, ilesa y pura, que lisonjera en néctar se desata, cuando sencilla y fácil, de la plata a los labios traslada su dulzura. La más gallarda edad, estar segura no piense, que tal vez la muerte ingrata, en la leche se mezcla y arrebata juntas, edad, salud, vida y ventura. Por cuán estrecho paso recibimos, y damos el aliento alternamente, pues queda como un átomo impedido. ¡Oh, vida!, ¡frágil bien! ¿Por qué vivimos dudosos por instante, si pendiente estás de un pelo en el licor caído?