- XCVIII - Émulos, Cintia, son o imitadores de la verdad, que en tus alientos huele, los que inspira Favonio cuando impele las sujetas al arte o libres flores. Y aunque para asaltar faustos olores entre esperanzas que maduran vuele, con cuyo desempeño premiar suele la industria y la paciencia a los cultores. Más puro y limpio olor que de ninguna rústica suavidad robar pudiera del que a tus labios su fragancia envía; pero tu honestidad ruda o severa no ha de admitir en ellos la porfía con que anhelan dos almas por ser una.