- XXXVII - Crece de presto, poderosa hierba, que medras en la injuria, si dispones, no a Pitágoras manto, ni los dones de Aragne, que irritaron a Minerva; ni senos para hacer a la Asia sierva, cuando navales fábricas compones, y al viento puesta, a descubrir regiones vuelas, que el orbe idólatra conserva; Sino para apretar de este vecino causídico la pérfida garganta (sacro lazo), que luego de mi mano serás de la piedad ofrenda santa. Crece, tanto suplicio; tú, Silvano, Dios de los campos, guarda el de este lino.