- V - Hago, Fili, en el alma estando ausente, para hablarte animosas prevenciones, y tú con un mirar las descompones; yo enmudezco, turbado y obediente. Mas es mi turbación tan elocuente (efecto de estas fieles turbaciones), que aquella voz que huyó de mis razones, persuade en los ojos y en la frente. Claro está que si sientes ablandarte para poner a mi verdad en duda, ni te queda licencia ni derecho. Para esto amor de ornato las desnuda; que introducir piedad, Fili, en tu pecho no puede ser jurisdicción del arte.