- CI - El hombre fue de dos principios hecho, tales que, con jactancia verdadera, a sus ojos le alegra cualquier fiera, y cualquier planta parentesco estrecho. Pero cuando él reconoció en su pecho la gran porción del fuego de la esfera, vio, con admiración de ver lo que era, que a la divinidad tiene derecho. Haz pues que con trocado ministerio a la vaga altivez del albedrío el sentido inferior no tienda redes, y cuando él pretendiere ¡oh Fabio mío! hacerte siervo, acuérdate que puedes mirar esas estrellas con imperio.