- CXXXI - De Lamberto Íñiguez Rector, a la esperanza infiel no aspira con fugitivas horas tu Lamberto; por conocido, más que por experto, de sus falsos halagos se retira; dentro de sí con generosa ira en lo oculto del alma ha descubierto que la parte inferior tiene por cierto, lo que a más noble luz ve que es mentira; si el sentido aparente gloria alcanza, siempre el deseo de mayor le queda, por no ser cierto bien la semejanza; dichoso será, y rey, aquel que pueda el desengaño ser de su esperanza, y sellar con su imagen la moneda.