- CXLVIII - A un amigo que no daba en el punto para alcanzar una dama En la edad de oro, aunque hubo afectos tiernos, se ve que honestidad guardaron, Niso; mas la de plata el freno más remiso vio en frente humana los primeros cuernos. La de hierro acabó de ensordecernos a la voz del ejemplo y del aviso; después ningún metal, de honesto, quiso intitular la edad de los modernos. Y por Gala, tu Eurïalo, cautivo, no sin risa del pueblo anda fogoso, cohechando siervos y falseando llaves. Dile tú que lo trate con su esposo, que, con ciertos capítulos suaves, su mismo esposo le tendrá el estribo.