- XXXVIII - ¿Qué mágica a tu voz venal se iguala, en horrendos caracteres secreta, Trifón, si cuando nota o interpreta saquea la ciudad, los campos tala? El cañón con que escribes, que en el ala se formó de algún ánade quieta, no lo tiene tan fino tu escopeta, ni arroja así la pólvora y la bala. ¡Oh patrocinio (aunque aproveche) amargo! de mi consejo no podrá ninguno en tu fe sus derechos ni sus quejas; demás que para el dueño todo es uno: o que le coma el lobo las ovejas, o el pastor mismo que las tiene a cargo.