- CVI - En la muerte de Cristo Hoy, por piedad, de su hacedor le ofrecen prendas de sentimiento sus hechuras; llama el sol a la noche, y las oscuras sombras aprisa en tiempo ajeno crecen. De la vida asaltadas, se estremecen atónitas las mudas sepulturas; libran sus cuerpos a las almas puras, y a los justos vivientes aparecen. Las piedras se quebrantan, y a su ejemplo, visten los astros voluntario luto; rómpese el velo místico del templo. Da cualquier obra al llanto algún tributo, y ¡yo, siendo la causa, lo contemplo con pecho alegre y con semblante enjuto!