- CLIV - Mi afecto, Amor, me acometió con brío, mas no pudo rendirme a tu obediencia, ni la exterior beldad que con violencia dio el mismo asalto al pensamiento mío; hasta que con más noble poderío allanó la razón mi resistencia, y por su autoridad y en su presencia juró tu servidumbre mi albedrío. Mas aunque la prisión que arrastro suena, y sabe Cintia bien que adoro el peso, no la oye, o no la admite, o la aborrece. Suple o adorna tú el valor del preso, pues su elección ya sierva no merece que Cintia quiera asir de la cadena.