- LV - Licia es aquella; acude, Fausto, y mira cómo con el cabello dora el viento y el rostro juvenil, de donde atento, invisibles amor sus flechas tira; cuán bien con la piedad mezcla la ira en el mirar risueño y el violento; la boca, que entre perlas el aliento de jazmín salutífero respira. Juzga si yo, con más razón que Ticio, que, por Juno movió a los dioses guerra, pudiera contra el cielo rebelarme. ¿Has visto bien que no tiene la tierra sujeto igual? Pues sabes que un adarme, un adarme no tiene de juicio.