- CXLVI - A la mañana de resurreción Porque hoy llegó a sus términos la ira del daño universal, más viva aurora cuanto yace en sus fábricas explora, cuanto crece a su luz, cuanto respira. Naturaleza en sus esencias mira intrépida virtud que las mejora, y que la suerte humana vencedora a sucesos más prósperos aspira. En tanto que el eterno anfiteatro hoy introduce al inmortal difunto, componiendo otra vez el orbe suyo, mísero yo en el ámbito de un punto, de esta segunda perfección me excluyo y a dioses fabricados idolatro.