- XVII - Ya resplandece en mí como nativa, Laura, tu candidez, no como ajena; que el indómito afecto me serena, y sus errores generosa y viva, así del claro Pólux se deriva la que sosiega el mar y el euro enfrena, para que del honor fraterno llena, el tenebroso Cástor la reciba. En virtud pues de amor tan noble y fuerte, que, a pesar de acechanzas naturales, lo más terreno en celestial convierte, preciémonos de amantes celestiales; no reconozca al tiempo ni a la suerte la unión de dos sustancia sin mortales.