- XCVII - ¡Oh Abete! si después que a los fenices rindió tu patria el oro se sus venas, miras como a tu honor nuestras cadenas le rinden tantas bárbaras cervices; por mostrarte a la mar, ¿propias raíces trocar piensas por áncoras ajenas, y al áfrico arbolar lienzos y antenas entre votos dudosos o infelices? Quitará la segur, que te importuna, para mostrarte, apoyo a los trofeos, sombra a las greyes, ocio a los pastores. No injuries tus invictos Pirineos; cedan sobre ti mismo tus honores a la decrepitud, no a la fortuna.