- XVI - Amor, si de la parte más perfeta jamás mi sol su viva luz retira, en vano Filis con piedad me mira, y enciendes en su ojos tu saeta. No como yo lució sobre el Oeta el héroe que amó tanto a Deyanira, ni la cumbre de Olimpo está de la ira de los rayos y vientos más quieta. Y así como allá encima de su altura, cuando por religión sube la gente las cenizas de antiguos sacrificios, Fili hallará guardados altamente de mi primer amor sacros indicios con fe y tranquilidad serena y pura.