- II - ¿Cuál mérito aspiró, Filis, a tanto, si no fue remitiéndose a la suerte? ¿Cómo me ofreces hoy, con ofrecerte para sujeto de mi humilde canto? Ya con súbitas alas me levanto, pues tu favor en cisne me convierte, para hacer a la envidia y a la muerte gloriosa injuria y apacible espanto. Cantaré cómo arroja en tu hermosura divinidad el alma, y como inspira en todas tus acciones influencia; Y cómo en tu mirar muestra la ira tanta conformidad con la clemencia, que no sé si amenaza o asegura.