- XXII - Bien sé que mi silencio y mi paciencia me pueden grandes daños haber hecho; moviendo a que se juzgue de mi pecho sólo aquello que muestra la presencia. Mas no por eso mudo de sentencia, incierto de si es daño o si provecho; que amor no sabe dar paso derecho mientras no tiene igual correspondencia. Callando, solamente mi mal hago; hablando, por ventura ofendería a quien estoy temiendo no ofendida. Si yo me ofendo, con morir me pago; si ofendiese a quien digo, no podría pagarte; que es la ofensa sin medida.