- XXVIII - Temeraria esperanza, ¿por qué engañas mi alma con tu loco devaneo? Temió dentro en mi pecho mi deseo, ¿y no temes tú empresas tan extrañas? Estásle relatando tus hazañas, sin olvidar un mínimo trofeo, ¿y quieres sepultar en el Leteo las cosas infinitas con que dañas? Detente, pensamiento temerario, porque aunque puede ser lo que imaginas, también (y es lo más cierto) lo contrario. Mira que las mudanzas repentinas en el cielo y la tierra de ordinario pararon en miserias y ruinas.