- X - ¡Oh tú, que a los peligros e inconstancia del mar te obligas, y en el viento esperas ver del indio tostado las riberas, y envuelta en sus arenas tu ganancia! Sin huir de tu patria tal distancia, coger perlas finísimas pudieras, si a Filis los divinos ojos vieras, tristes, vertiendo de ellas abundancia. Pero no quiso amor que avara mano las viese, ni dejó llegar alguna aparte donde ser robada pueda; que en su tesoro las encierra, ufano de ver que aunque hoy más triunfe la fortuna, esto, que es mucho, por ganar le queda.