- V - Quien voluntariamente se destierra, y deja por el oro el patrio techo, y aquel que apenas queda satisfecho con cuanto trigo en África se encierra; el que para usurpar la mar y tierra le parece que tiene capaz pecho, y enmudece las leyes y el derecho con el estruendo y máquinas de guerra; no tiene corto fin el pecho humano, que como en ambición su gusto funda, siempre está cosas nuevas deseando. Dichoso quien camina por el llano, sin pedir a la suerte otra segunda, ni bien mayor que obedecer amando.