- XLIII - Tras importunas lluvias amanece, coronando los montes el sol claro; salta del lecho el labrador avaro que las horas ociosas aborrece. La torba frente al duro yugo ofrece el animal que a Europa fue tan caro; sale de su familia firme amparo, y los surcos solícito enriquece. Vuelve de noche a su mujer honesta, que lumbre, mesa y lecho le apercibe, y el enjambre de hijuelos le rodea. Fáciles cosas cena con gran fiesta; el sueño sin envidia le recibe: ¡O corte? ¿o confusión? ¿quién te desea?