- VII - Antes que Ceres conmutase el fruto de las encinas sacras en espigas, y a costa de sudores y fatigas la tierra diese al labrador tributo; que a las madres causase espanto y luto la furia de las armas enemigas; que la selva cargase al mar de vigas para habitarse más que el suelo enjuto; no los cuerpos entonces dividía, si las almas amor dejaba unidas (severa ley, costumbre o temor vano). Esta edad imitemos, Cloris mía, si a su manjar sabroso me convidas, y está el hacer que vuelva en nuestra mano.