- XVIII - Si acaso de la frente Galatea el velo avaro, sin pensar, levanta, vuelve a cubrirse con presteza tanta, que más atemoriza que recrea. Tal en la oscura noche hay quien desea ver adonde sentar la incierta planta, del rayo la violenta luz le espanta y tiempo no le da para que vea. Severa honestidad, que ha señalado hasta la vista límites y pena, si los excede por seguir su objeto; pues ha los libres ojos sujetado, no es mucho si las lenguas nos enfrena, y tantos padecemos en secreto.