- XIV - En el claro cristal que ahora tienes para fiel consejero de las manos crueles, pues guardando ritos vanos cubren con nube tus doradas sienes. Prueba a mirar, oh Filis, los desdenes que salen de tus ojos soberanos, y tendrás compasión de los humanos, si a contemplar tu saña te detienes. Mas no será posible que te veas con ojos desdeñosos, ni que pueda de compasión tu rostro causa darte. Estése la piedad en sus ideas; que no es posible que de ti proceda, ni que el desdén habite en otra parte.