- XXXVI - ¿Quién casamiento ha visto sin engaños y más si en dote cuentan la hermosura? Cosa que hasta gozarla sólo dura, y deja al despertar con desengaños. O menos es la hacienda, o más los años, y al fin la que parece más segura, no está sin una pinta de locura, y a veces con remiendos de otros daños. Mucho debes a Julia, Fabio amigo, que de tantos peligros te ha librado, negándote la fe, que te debía. Tú que de engaño al otro eres testigo, y lloras no haber sido el engañado, ríete, si no quieres que me ría.