- LV - El lamentable son del campo griego, los golpes fieros del troyano fuerte, mil espantosos géneros de muerte, y en suma cuanto pueden hierro y fuego. Aquiles oye y mira con sosiego, sin que se duela de su adversa suerte; antes tañe su lira y se divierte, y al sol confunde la piedad y el ruego. En él vive la injuria solamente de que Briseida bella, su querida, de Agamenón por fuerza ocupa el lecho. Y así consigo mismo es inclemente, pues de su gloria, que es lo más, se olvida: tanto puede la fuerza de un despecho.