- LIX - Al hijo fuerte, del mayor planeta, que al Cielo, y a los dioses fue columna, Sierpes le acometieron en la cuna, y las llamas le apuran en Oeta. Y hasta llegar a la región quieta, su madrastra le fue tan importuna, que no pudo del techo vez alguna, colgar la maza en ocio, o la saeta. Pero viendo la misma que los dioses le daban con aplauso eterno asiento, depuso la venganza, y aprobólo. Así yo espero un tiempo en que reposes, que pues concurren tantos a un intento, no podrá contestarlos uno solo.