- XL - A un mancebo y una doncella nobles, que se habían criado juntos desde niños, hasta edad mayor en que podían tener peligro Silvio, en tu edad ningún peligro hay leve: ya comienzas a hablar con voz oscura, y a extender sombra el bozo en tu blancura sobre este labio superior se atreve. Y en ti, Drusila, de sutil relieve ya el pecho sus dos bultos apresura, y en cada cual, sobre la cumbre pura, vivo forma un rubí su centro breve. Sienta vuestra amistad leyes mayores que hoy más, que en la sencilla inadvertencia cubre amor con silencio su veneno. Fiel ha sido hasta aquí vuestra frecuencia; mas si áspide admite un suelo ameno, con razón pierden crédito sus flores.