- XLII - Este prolijo y tenebroso día, el cual con piedra negra notar quiero, memoria es dignamente del primero de mi vida, si es vida aquesta mía. Entonces lo lloraba en profecía, y de su soledad tomando agüero, en tanto que viviere ya no espero tener en él sucesos de alegría. Odioso me será, y odioso sea al cielo y a la tierra eternamente, pues en él se me esconde Galatea. Entre las noches lóbregas se cuente, y en él ninguna acción jamás se vea digna de que la fama la sustente.