- XXIII - Conjuradas están en daño mío cuantas cosas aplico a mi provecho; procúrame acoger las que desecho, las que busco me tratan con desvío. Hallo en su misma esfera el fuego frío, pues ningunos efectos ha en vos hecho; y donde tiene amor mayor derecho, allí le vi quitar el poderío. Allí donde los míseros mortales alivian por lo menos sus cuidados, sagrado tribunal de la clemencia, a deseos y penas inmortales fueron mis pensamientos condenados; que no todo se vence con paciencia.