- III - La novedad, Amor, en que me pones no es de discurso honroso ni discreto; no son maduros años buen sujeto en que poder fundar tus pretensiones. Hácesme dar con públicos pregones noticia al mundo de tu mal conceto, pues quieren que en mí lean sin respeto lo que es mejor pasallo entre renglones. Bástete, Amor, saber que he militado siguiendo tus banderas y tu imperio, cuando tuvo disculpa un mal ejemplo. No me rompas la ley de jubilado, pues ya las armas deste ministerio adornan las paredes de tu templo.