Contra un mal soneto Al soneto, vecinos, al malvado, al sacrílego, al loco, al sedicioso, revolvedor de caldos, mentiroso, afrentoso al Señor que lo ha criado. Atadle bien los pies, como el taimado no juegue dellos pues será forzoso que el sosiego del mundo y el reposo vuelva en un triste y miserable estado. Quemadle vivo; muera esta cizaña, y sus cenizas Euro las derrame donde perezcan al rigor del cielo. Eso dijo el honor de nuestra España viendo un soneto de discurso infame; pero valióle poco su buen celo.