- II - No siento yo, bellísima María, con no veros dolor, porque deseo y amor os representan, y así, os veo y están con vos gozando el alma mía. En mi juego con vos con osadía y gozo por verdad lo que no creo y en este libre estado que poseo no hallo quien me turbe el alegría. Pero buscan mis ojos sus derecho y alégranme, con lágrimas y fieros, que no veros con ellos es mal hecho. Que, pues fueron autores de quereros, no he de usurparme yo todo el provecho, y así, por darles parte, acuerdo veros.