Soneto Si a vuestra voluntad yo soy de cera, ¿cómo se compadece que a la mía vengáis a ser de piedra dura y fría? De tal desigualdad, ¿qué bien se espera? Ley es de amor querer a quien os quiera, y aborrecerle, ley de tiranía: mísera fue, señora, la osadía que os hizo establecer ley tan severa. Vuestros tengo riquísimos despojos, a fuerza de mis brazos granjeados, que vos nunca rendírmelos quisisteis; y pues Amor y esos divinos ojos han sido en el delito los culpados, romped la injusta ley que establecisteis.