- XXXIII - Lise porque repites tan frecuentes y tan extraordinarias prevenciones, para mostrarnos todas tus facciones, del natural en algo diferentes. Estos rasgos que en ellas son lucientes sombras de las Divinas perfecciones, ni enmendarlos procures a borrones, ni del original te descontentes. De tan inútil atención corrida afeite la venganza su semblante, al interior adorno reducida. Dispón el corazón desaliñado a que se mire en él tu eterno amante, ya que el retrato le has desfigurado.