- XX - Que tan graves ofensas repetidas, a tanto destemplar la confianza, rayos vibre, señor, vuestra venganza sobre el común error de nuestras vidas. Que guerra, peste, hambre, embravecidas, quiten a los remedios esperanza justo es, y que a mayor desconfianza aun sean las muertes más que las heridas. Mas que de vuestra Esposa la decencia triunfante huelle bárbaro enemigo excede todo humano sentimiento. Pero es estilo ya en vuestra clemencia apurar su inocencia en el castigo por dar a nuestra culpa el escarmiento.