- XXVI - Desprecio no piedad del Elemento que excitan procelosos alborotos, destrozado el timón, los remos rotos, Velas y Jarcias ya triunfó del viento. No por tan infeliz menos contento vencí en la playa Piélagos ignotos, y al patrio templo los sagrados votos en fechas ofrecí del escarmiento. Cuando embistiendo el leño fatigado nuevo Huracán, con implacable guerra entre peñascos le arrojó de hielo. Donde el áspero clima le ha varado, pues no puede tomar puerto en la tierra señor Abril de puerta par el Cielo.