-VIII- Mariposa a la lumbre de unos ojos siempre abrasado, nunca consumido, mi pensamiento dulcemente ha sido ciego por elección no por antojos. Presente a los bellísimos despojos donde el pincel su límite ha excedido daba la vista, y el deseo atrevido bebiendo llamas mitigaba enojos. Arrebátame el sueño la hermosura, a su vano teatro la traslada tan viva que despierto me engañara. Logré reflejos de su lumbre pura cuyo el error llevó mi prenda amada nunca durmiera o nunca despertara.