- XXXVII - Con achacosos pies a paso lento emprendo fatigado peregrino de la Virtud el áspero camino, arrastrando mi propio desaliento. Del voluntario error no descontento a volverle a seguir me determino, tropezando en mi torpe desatino con menos luz y más conocimiento. Llegar a vos sin mi Señor no puedo, y conmigo será dificultoso mientras no disolvéis lazo tan fuerte. Pues no basta el amor rómpale el miedo, en el castigo os mostraréis piadoso si me dais vida amenazando muerte.