- XVII - Venganza fue de amor, flechada en vano, ese atrevido y castigado fuego donde, más que deidad, mostró ser ciego, cuando tu agravio le fió a tu mano. Un elemento es enemigo humano para mover a un sol desasosiego. Ruegue, no abrase, amor, que sólo el ruego nació para vencer lo soberano. Ya no peligras, Celia, en la violencia del fuego, ni de amor temes venganza, porque tu nieve o tu rigor le excede. Siempre es edad del flaco la experiencia; ya que poder se deja a la esperanza, ¿si sabe Celia lo que amor no puede?