- VIII - Venciste, Filis. Ya en el pecho mío hoy la primer terneza se introduce, y cual hielo en que el sol infante luce lloro, mas con valor rebelde y frío. Mengua mi obstinación, no mi albedrío; que este afecto a que el hado me reduce, no como ley, cual gusto se produce, y, si le doy lugar, no señorío. Impere la razón, y mis afetos sólo al fuero se extiendan de vasallos, en mi interior, ya amante monarquía. Que si contra las leyes de sujetos se conjurase amor a rebelallos, trocaré yo el imperio en tiranía.