- LIV - Como enfermo que anhela en lecho ardiente alcanzar con excesos mejoría, y su engaño no más, o su porfía, le alivia, con que crece el accidente; y como el ciervo, que la flecha siente, huye en vano de sí la noche y día, para ver si le dan lisonja fría médicas ondas de templada fuente: tal, esclavo de amor, herido el pecho, buscaba yo reparo en el ausencia; busqué la fuente contra el dardo esquivo. Hizo después amor, a mi despecho, lo que hace el exceso en la dolencia y el señor con esclavo fugitivo.