- IX - Lloro, Filis, mas es sin apariencia, que sé dolerme, mas quejarme ignoro; lloro hacia el corazón: sepa que lloro el dolor, pero no la diligencia. Aunque es agua no opone resistencia al fuego que encerré como tesoro; que no llorara yo si mi decoro aumento no le diera sin violencia. Sale el fuego del pecho y vuelve al pecho cual reloj que, en hilando las arenas, las mismas otra vez en sí recibe. Porque faltaran al amor sospecho, ya penas contra mí, y así apercibe que en mí, como en reloj, vivan las penas.