- LXII - Fénix divino que en mortal oriente desvanece en luz tu sepultura, y heredada en sí misma tu hermosura burla nuestro dolor y tu occidente. La pompa funeral, el llanto miente, pues no estaba tu ser en tu figura: nada vive quien vive lo que dura, ni ha menester morir un accidente. Faltó tu imperio, amor, faltó tu nido en Amarilis, y aun después porfías a usar en los efectos tus crueldades. ¡Oh modo de matar jamás oído! ¡Viéndose ya el amor sin tiranías, a matarnos empieza con piedades!