- LIII - Róguete, oh Lisi, que tu edad florida gozases antes de esta edad helada; despreciaste mi aviso, y, entregada, te miro al daño tarde arrepentida. En la vejez, que llega no entendida, dos daños sientes: que en la edad pasada no gozaste beldad desengañada, ni gozas hoy la forma pretendida. Cuando el remedio fue posible, el daño ignoró tu ambición; agora ignoras remedio al daño tarde conocido. Mas, en memoria del pasado engaño, te miraré, gozando en estas horas, si lo que quiero, no, lo que he querido.