- V - Hablando con su dama ya difunta Cobrote el cielo en tu primer mañana humana flor, no muerta, interrumpida, en fe de que viviste aquí ofendida ese instante no más que fuiste humana. ¡Qué temprano quedó tu nieve, o grana de las iras del viento sacudida! ¡Qué tarde a mi esperanza con tu vida has enseñado a escarmentar de vana! Si es que a la patria de la luz que pisas ruego mortal de amante voz alcanza es mérito de amar lo que no veo. Si es que tu arbitrio en tu poder avisas pues sabe que moriste mi esperanza, haz que sepas que falte mi deseo.