- VII - Vivo de amor tan libre, y he vivido, que voluntario pruebo su dolencia, dando ejercicio a tanta resistencia como huelga en mi pecho endurecido. Miro la llama a la distancia asido, siendo costumbre libre y no prudencia, que a beldad, donde es alma la apariencia harto le sirve el riesgo de un sentido. Huya del mar el que en seguro suelo los claros riesgos vio del anegado; no tiente el mar en fe de luz divina. Que las piedades las reserva el cielo para quien gime a su ruina atado, no para aquel que labra su ruina.