- XLII - Escrito en Roma está, yo lo he notado -y aun me extrañé de incrédulo testigo-, que el que a más llegare con su amigo le tenga el pecho en parte reservado; porque si acaso le reduce el hado a padecerle ingrato o enemigo, fue juicio, o es venganza, hallar consigo un fuerte del incendio no tocado. Ignacio, pues, amigo como sabio, este siglo feliz hoy os alcanza, a vuestro arbitrio nuestra duda apela. ¿Cuál temeremos por mayor agravio: la muerte noble de una confianza, o al infame salud de una cautela?