- LXIV - Crédito fue de la naturaleza tu Oriente, pues de ti su pompa fía; tu muerte providencia, que temía sus dones apurar en tu largueza. Lauro más inmortal de tu cabeza logra tu Fama que tu Monarquía: aquésta feneció tu fatal día, aquélla, siempre a coronarte empieza. Grande excepción te opones al olvido, honor de Macedonia, que adquiriste con cuanto abraza un mundo sólo un nombre. Por darte a ti, moriste agradecido a los dioses; envidia suya fuiste, que entonces creyó Roma que eras hombre.