- LVIII - En vivas ondas de ofendida grana desata a Lisi procurada herida. Menos siente la púrpura perdida que el tener experiencias ya de humana. Quedó cual rosa que expiró temprana, tarde avisada de desvanecida, a quien el viento ejecutó en la vida aun sin dejarla escarmentar de vana. Pálido ofreces, Lisis, el semblante. Nunca con más razón se tema el rayo que cuando el cielo pálido se viere. Contemple amor, por quien estás triunfante en la fingida muerte de un desmayo. Viva, ¿qué hará?, quien mata cuando muere.